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Santuario Ntra. Sra. de Estíbaliz
COMUNIDAD BENEDICTINA DE ESTÍBALIZ

 Decidida la Coronación canónica de Santa María de Estíbaliz para el año 1923, el entonces obispo de la diócesis de Vitoria, D. Leopoldo Eijo y Garay, y su entorno, es decir, las autoridades y devotos alaveses que se ocupaban de la restauración del Santuario, pensaron que sería bueno para la vida del mismo la presencia de una comunidad religiosa que se dedicara al culto del templo y de su patrona y de la atención pastoral de los fieles que acudieran a él, tanto en peregrinación, como para orar y celebrar en el mismo los diversos sacramentos de la vida cristiana, la Eucaristía y la Penitencia especialmente.

  Les pareció mejor una comunidad de tipo contemplativo en razón de la estabilidad de la misma y del culto litúrgico continuado y diario, por lo que comisionaron al canónigo Sr. Dallo para que se desplazase al monasterio benedictino de Santo Domingo de Silos, en la vecina provincia de Burgos, y propusiera la idea a su comunidad.
 
  El entonces abad silense y notable historiador, P. Luciano Serrano, acogió la idea con calor y la trasladó a su comunidad, que también la aprobó.

Haciendo efectiva esta decisión, en enero de 1923, el P. Alfonso Andrés, mayordomo de la Abadía, y el P. Sabino Olalla, profesor de moral, se trasladaron a Estíbaliz para preparar la instalación de la futura comunidad, que el abad fundador quería "pequeña, en sencillez y pobreza", como lo ha sido siempre. Un mes después la comunidad inicial ya se asentaba en Estíbaliz. Estaba formada por los PP. Sabino Olalla, Fructuoso Nieto, superior, David Arnáiz y Pablo Garía, y los Hermanos Eugenio Gutiérrez y José Beitia. Se instalaron en la casa del capellán construida en 1912. El nuevo monasterio sería inaugurado en agosto de 1924. Había sido construido a expensas del prelado diocesano, quien también encargó al cuidado de los Benedictinos la parroquia de Villafranca de Álava, pueblo al que pertenece Estibaliz. Poco más tarde el citado obispo, D. Leopoldo Eijo y Garay, fue trasladado a la sede de Madrid-Alcalá.

  El primer cambio importante de personal se dio en 1924: el P. Fructuoso fue sustituido como superior por el recién ordenado P. Andrés Azcárate. Navarro de Aibar, acababa de llegar de S. Benito de Buenos Aires, donde durante un tiempo, siendo todavía diácono, había ejercido de superior. Aunque aI P. Azcárate no le gustó ni el lugar ni el ambiente de Estíbaliz, trabajó durante dos años con la energía y eficacia que le acompañaron siempre, dejando a su marcha a la comunidad aceptablemente instalada -agua, electricidad, conexión con el tren y carretera de Estella en Andollu, etc.- y unas notas inéditas, que tituló "Semicrónicas", con sus impresiones y actividades.

 Al marchar el P. Andrés Azcárate, fue nombrado superior el P. Simón de Andrés, que lo fue a lo largo de quince años. Durante su mandato se amplió la basílica, se puso el órgano, se construyó el resto del monasterio actual, entonces Colonia Escolar, promovida por la Institución Libre de Enseñanza, y hubo otras muchas mejoras materiales y pastorales. La comunidad fue ascendida de categoría pasando a ser Priorato Simple.

 En 1940 el P. Simón fue sustituido como prior por el P. Isaac M. Toribios, con un cierto proyecto ya de independencia, de autonomía, que quedó truncado al ser elegido Abad de Silos en 1944. En estos años se gestionó el nombramiento oficial de la Virgen de Estíbaliz como Patrona de Álava (1941) y Ia comunidad se abrió a un futuro más intelectual, empezando la publicación de la Revista ‘Estíbaliz’. En esta línea quiso seguir la comunidad con los superiores que se sucedieron, P. Francisco Sánchez (1944-1948), P. Agustín Rojo (1948-1952) y P. Santiago Alameda (1952-1954).
 
 Una iniciativa importante para el futuro de la comunidad fue, pensando en futuros monjes, la apertura de una escuela monástica, especie de seminario menor, llamado oblatorio. Iniciada en 1932, funcionó de modo discontinuo. Los alumnos que llegaron a ser monjes fueron asignados a otros monasterios, y sólo uno a Estíbaliz.

  En los años cuarenta y cincuenta la vida del monasterio fue estable, con deseos de superación y presencia pastoral en la diócesis, de modo que en 1955 la comunidad accedió a la independencia respecto a la casa madre de Silos, con el P. Quintiliano Tajadura como Prior. El paso, sin embargo, no tuvo el éxito deseado, fuera porque no se planificó bien o porque se erró en su desarrollo. De tal manera que en 1963 el monasterio y los monjes que quisieron continuar en él fueron transferidos a la comunidad benedictina de Lazkano en Gipuzkoa.
 
Desde entonces la comunidad de Estíbaliz ha seguido prácticamente una trayectoria paralela a los primeros cuarenta años de su vida, accediendo a la independencia de Lazkano en el año 2000, siempre en la tónica de pequeñez, sencillez y pobreza de su fundación.
 
 La llegada de los monjes de Lazkano significó para Estíbaliz una inyección de vida nueva y un tanto diferente al reafirmarse su identidad en la tierra de Álava y dentro del País Vasco. Durante los primeros años la actividad de la comunidad se diversificó atendiendo a la pastoral del Santuario. Se promovieron iniciativas pastorales, intelectuales y culturales dentro y fuera del monasterio, especialmente a favor del Euskera y la Liturgia, pues estábamos en pleno Vaticano II y en los finales de la dictadura franquista.
 
 Pensando en una mejor atención social y pastoral, en los últimos años del siglo pasado se dotó a Estíbaliz de amplias instalaciones de hostelería y acogida, pero a partir de 2010 sus servicios han quedado en suspenso.

              
 

 
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